Universidad Dr. José Gregorio Hernández | UJGH

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Archived: 2026-04-23 15:35

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Universidad Dr. José Gregorio Hernández
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Formar líderes ciudadanos del mundo, libres, éticos y comprometidos con el desarrollo humano, mediante una educación innovadora multidisciplinaria. Inspirados en valores humanistas como impulsadores de la transformación social, fomentando la creatividad y
el pensamiento crítico con responsabilidad global, promoviendo una investigación de vanguardia con uso ético de la tecnología para construir un futuro más justo y sostenible.
Nuestra Visión
Ser referente global en la formación de profesionales, integrando innovación disruptiva con principios éticos y humanistas, mediante elevado valor académico, tecnológico y científico, con justicia social y sostenibilidad para la resolución de problemas.
Construimos la generación inteligente
Fomentamos el pensamiento crítico, la creatividad y la innovación en nuestros estudiantes, con una visión global y sostenible.
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Desarrollamos tus competencias y capacidades con una metodología innovadora y el mejor recurso humano académico.
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Nuestras carreras
Docencia innovadora, formación académica flexible y diversas perspectivas traspasan fronteras e impregnan el mundo académico de la Universidad
Dr. José Gregorio Hernández.
Administración de Empresas
Contaduría Pública
Gerencia en RRHH
Ingeniería en Sistemas
Ingeniería en Computación
Educación Preescolar
Educación Integral
NUESTRAS CARRERAS
El nuevo currículo de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández para 2025 se centra en un enfoque flexible y multidisciplinario que prioriza el aprendizaje personalizado y el desarrollo de competencias críticas.
Integra la ética y la responsabilidad social, combinando innovación pedagógica con tecnologías avanzadas para preparar a los estudiantes para el mercado laboral. Este modelo busca equilibrar la tecnología con el desarrollo humano, promoviendo valores fundamentales en la educación universitaria.
PREGRADO
Administración de Empresas
Contaduría Pública
Gerencia en RRHH
Ingeniería en Sistemas
Ingeniería en Computación
Educación Integral
Educación Inicial
El nuevo currículo de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández para 2025 se centra en un enfoque flexible y multidisciplinario que prioriza el aprendizaje personalizado y el desarrollo de competencias críticas.
Integra la ética y la responsabilidad social, combinando innovación pedagógica con tecnologías avanzadas para preparar a los estudiantes para el mercado laboral. Este modelo busca equilibrar la tecnología con el desarrollo humano, promoviendo valores fundamentales en la educación universitaria.
PREGRADO
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Pública
Gerencia en
RRHH
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Ingeniería en Computación
Educación
Integral
Educación
Inicial
0
+
Años de fundada
0
+
Egresados
0
%
Inserción laboral
estudios de postgrado
Formación de profesionales de cuarto nivel, con elevadas competencias para un desempeño exitoso en la dirección de las distintas instituciones donde ejerzan funciones con un alto sentido de solidaridad, responsabilidad, equidad y pertinencia social.
Maestría en Gerencia e Innovación Educativa
Maestría en Gerencia de Empresas
Maestría en Gerencia en Telecomunicaciones
Maestría en Gestión del Talento Humano
Especialización en Gerencia Tributaria
Epónimo
Lo que distingue e identifica a
nuestra
casa de estudios es el nombre y legado del notable
Dr.
José Gregorio Hernández
, nació en
Isnotú
estado Trujillo, el 26 de octubre de 1864,
ilustre
médico
,
científico
,
profesor
y
filántropo
de profunda vocación religiosa, católico
franciscano seglar
, reconocido por su solidaridad con los más necesitados y recordado por su caridad, generosidad, rectitud y servicio a los pobres.
Su vida fue un testimonio evidente de santidad,
tanto, que muchos latinoamericanos lo consideran santo, a pesar de que aún no ha sido canonizado por la
Iglesia católica
.
Biografía
Cátedra libre
Orden al mérito
Capilla y Reliquia
Galería
Libro
Libros Digitales
La Editorial de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández promueve la producción intelectual de nuestra comunidad académica, difundiendo libros que aportan al conocimiento, la investigación y la cultura.
Explora nuestro catálogo y descubre obras en diversas áreas del saber que reflejan el compromiso con la educación y la transformación social.
Conoce nuestros libros aquí
Camino a la santificación
1949
Inicio del Proceso
En la
Iglesia Católica
inicia el proceso de
canonización
para declarar a
José Gregorio Hernández
como santo.
1972
Siervo de Dios
El obispo diocesano y postulador de la causa, propone a la
Santa Sede
informe exhaustivo de la vida del
Dr. José Gregorio Hernández
.
1972
Decreto Nihil obstat
Emisión del
Decreto Nihil obstat
(
nada obstaculiza
), que da inicio al procedimiento oficial en
1972
.
1986
Venerable
El
16 de enero
, el
Papa Juan Pablo II
reconoce sus virtudes heroicas y lo declara
«Venerable»
2020
Beatificación
La
Beatificación
requirió la
fama de santidad
y un
milagro verificado
, demostrando la devoción popular y las gracias por su intercesión
2021
Ceremonia de Beatificación
El
30 de abril
, el
Papa Francisco
otorgó el
Decreto de Beatificación
y permitió la realización de la ceremonia litúrgica asignada para el
26 de octubre
, luego de la verificación.
2025
Santificación
El
19 de octubre de 2025
, el
Papa León
lo inscribirá en el libro de los santos, completando así la causa de
canonización
y convirtiendo a José Gregorio Hernández en el
primer santo venezolano
Lo que dicen nuestros estudiantes
Ellos son el reflejo de la dedicación y constancia.
Ángel Escalona
Estudiante
Mi experiencia en la universidad José Gregorio Hernández ha sido excepcional. La educación de calidad y el ambiente acogedor y vibrante me han preparado para enfrentar desafíos futuros. La recomiendo a cualquier estudiante en busca de crecimiento y éxito personal. Además está ubicada en una zona muy céntrica, funcional para cualquier estudiante.
Joselin Hernández
Estudiante
La Universidad José Gregorio Hernández es una institución de educación superior destacada por su calidad académica y su compromiso con la formación integral de sus estudiantes. Ofrece una amplia variedad de carreras, donde los estudiantes pueden desarrollar sus habilidades y conocimientos necesarios para enfrentar los retos del mundo laboral.
Luidel Durán
Estudiante
La Universidad José Gregorio Hernández tiene espacios agradables, que me permiten a mi, como estudiante, poder desenvolverme de una forma correcta, además de que cuenta con aire acondicionado en todos los espacios dentro de la universidad.
María Reyes
Estudiante
La Universidad José Gregorio Hernández Cuenta con profesores Capacitados para desarrollar correctamente su labor académica.
Andrew González
Estudiante
Como estudiante pienso que la universidad es excelente, desde los profesores hasta el ambiente estudiantil, el profesionalismo y dedicación de los docentes los caracteriza, la amabilidad de los trabajadores de la universidad desde los que ocupan el puesto de limpieza hasta los trabajadores más importantes, mientras que el ambiente estudiantil es agradable a comparación de otras universidades.
Es tu oportunidad
forma parte de la Universidad de los Valores
Los valores son los principios rectores que dan forma a nuestras creencias, actitudes y comportamientos. En la educación, los valores juegan un papel crucial en la configuración del desarrollo personal y profesional de los estudiantes. El profesorado y el personal tienen la responsabilidad de promover la educación basada en valores modelando comportamientos positivos, brindando oportunidades para que los estudiantes practiquen la toma de decisiones éticas y creando un entorno de aprendizaje de apoyo.
noticias ujgh
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José Gregorio Hernández Cisneros nació el 26 de octubre de 1864, en el pueblo de Isnotú, ubicado en el estado Trujillo. Su empatía y trascendencia de las clases sociales, le permitieron ser nombrado «El médico de los pobres».
El amor que José Gregorio Hernández tenía hacia Dios, por sobre todas las cosas y su familia, aunado a la humildad y carácter servicial, permitió que fuera consolidado como un hombre gentil y atento.
Su nido familiar, compuesto por unos padres campesinos, Benigno María Hernández Manzaneda y Josefa Antonia Cisneros Mansilla, provenientes de la Barinas rural, estuvo marcado por la fraternidad, el constante trabajo, la perseverancia y la fe en Dios.
La infancia, estuvo marcada por la armonía y los juegos típicos andinos, como el papagayo, trompo y metras, en campos y paisajes asombrosos. Su madre fue quien le enseñó a leer, escribir, la gramática, los números y el catecismo, por lo que su primera comunión se llevó a cabo a sus 7 años, en 1871.
Desafortunadamente, en 1872, su madre fallece, luego de haber transcurrido 4 días desde el nacimiento de su hermanita menor, Josefa Antonia. El hecho marcó un antes y un después en su vida, ya que actuaba como un «sonámbulo» y visitaba constantemente la tumba de su progenitora, para dejarle una flor silvestre.
A los 13 años, Hernández manifestó el deseo de estudiar Derecho. Sin embargo, tras conversar con su padre, se convenció de tomar el camino de la medicina.
En 1878, abandonó su pueblo de origen, para realizar un largo viaje a través de la Cordillera de los Andes, hasta llegar a Caracas. Una vez instalado, se matriculó en el Colegio Villegas, uno de los colegios más prestigiosos a nivel nacional, donde finalizó el bachillerato en filosofía en 1882.
En busca de alcanzar sus sueños, aprendió a confeccionar sus propios trajes y llevó a cabo prácticas religiosas, sin dejar de lado la fe de la que tanto le hablaban sus progenitores.
Tras cumplir ciertos itinerarios, José Gregorio, fue enviado a Caracas y logró obtener el título de médico, especializado en bacteriología y enfermedades endémicas, consolidándose como uno de los estudiantes con mejores calificaciones en la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Además de prestar sus servicios médicos, impartía clases en la UCV, formando los médicos de la generación de relevo, como Bernardo Gómez y José Francisco Torrealba. Posteriormente, constituyó una escuela.
Su papel como profesor de medicina en la UCV, permitió innovar en el área, desde materias como Histología Normal y Patológica, Fisiología Experimental y Bacteriología.
En 1918, Venezuela atravesó una de sus pandemias más catastróficas, por motivo de la llegada de la gripe española. En ese momento, Hernández acababa de regresar al país, por haber culminado sus estudios de Embriología e Histología en Nueva York y en Madrid.
La Junta de Socorro Nacional, encargada de coordinar las actividades y planes en contra de la gripe, estuvo conformada por José Gregorio Hernández, el arzobispo Mons. Felipe Rincón González, Vicente Lecuna, Santiago Vegas, Dr. Francisco, Antonio Risquez, Dr. Rafael Requena y coordinada por el Dr. Luis Razetti.
Fue catalogado como un médico eminente, generoso y servicial, que atendía a sus pacientes sin tomar en cuenta el pago o lo que pudieran ofrecerle. Además de ser un excelente profesor universitario, fue políglota, teniendo conocimientos en francés, inglés, alemán e italiano.
El trágico accidente que acabó con su vida ocurrió el 29 de junio de 1919, luego de que le atropellara un automóvil manejado por un mecánico. Hernández, quien se dirigía a atender a un paciente, sufrió una fractura en el cráneo y heridas en la sien derecha.
Debido a cifras y testimonios acerca de sus buenas obras, José Gregorio, se ha convertido en el protagonista de templos, hospitales, monumentos y universidades.
El proceso correspondiente a su canonización inició en 1949, luego de que, tras escuchar testimonios reales, la Arquidiócesis de Caracas, tomó la decisión de enviar la petición al Vaticano, señalandolo como un santo. Sin embargo, no fue hasta 1972, cuando el Papa Pablo VI, lo declaró Siervo de Dios. Años más tarde, en 1986, su Santidad Juan Pablo II, lo declaró «Venerable».
Hernández, es el primer beato laico, luego de que uno de sus milagros, fuese aprobado en 2021. El milagro comprobado fue el de la niña Yaxury Solórzano, quien vivía en Guárico y recibió un disparo en 2010, cuando tan solo tenía 10 años.
Solórzano, sufrió daño cerebral y, en consecuencia, perdió masa encefálica y huesos. Luego de 20 días, la niña se recuperó, sin ninguna explicación, más allá de la declarada por su madre, quien indicó que le pidió al Dr. José Gregorio Hernández que cumpliera su deseo.
Posteriormente, durante la pandemia del COVID-19, se celebró su beatificación, en una ceremonia cerrada que se llevó a cabo en Caracas, con una limitada asistencia de 150 personas.
Ante ello, surgen las palabras del Dr. Leopoldo Briceño Irragory, ex presidente de la Academia Nacional de Medicina y autor de obras sobre la medicina y su historia, «en Venezuela, cuando el paciente se muere es culpa del médico, pero si se salva es gracias a José Gregorio».
El Papa Francisco, en febrero de 2025, mientras estaba grave de salud, en el Hospital Gemelli de Roma, firmó el decreto de su canonización, convirtiéndolo en el primer santo venezolano.
Sin lugar a dudas, el Dr. José Gregorio Hernández, más allá de contribuir al avance de la salud pública venezolana, a través de su pasión por el arte, la ciencia y la escritura, dejó una huella imborrable a nivel internacional.
En la Universidad Dr. José Gregorio Hernández, a través de los años, ha prevalecido el compromiso con sus estudiantes, convirtiéndola en un espacio de formación y desarrollo. Su principal objetivo es asegurar el progreso y bienestar de la sociedad, tal como lo hizo José Gregorio durante toda su vida.
José Gregorio Hernández Cisneros nació el 26 de octubre de 1864, en el pueblo de Isnotú, ubicado en el estado Trujillo. Su empatía y trascendencia de las clases sociales, le permitieron ser nombrado «El médico de los pobres».
El amor que José Gregorio Hernández tenía hacia Dios, por sobre todas las cosas y su familia, aunado a la humildad y carácter servicial, permitió que fuera consolidado como un hombre gentil y atento.
Su nido familiar, compuesto por unos padres campesinos, Benigno María Hernández Manzaneda y Josefa Antonia Cisneros Mansilla, provenientes de la Barinas rural, estuvo marcado por la fraternidad, el constante trabajo, la perseverancia y la fe en Dios.
La infancia, estuvo marcada por la armonía y los juegos típicos andinos, como el papagayo, trompo y metras, en campos y paisajes asombrosos. Su madre fue quien le enseñó a leer, escribir, la gramática, los números y el catecismo, por lo que su primera comunión se llevó a cabo a sus 7 años, en 1871.
Desafortunadamente, en 1872, su madre fallece, luego de haber transcurrido 4 días desde el nacimiento de su hermanita menor, Josefa Antonia. El hecho marcó un antes y un después en su vida, ya que actuaba como un «sonámbulo» y visitaba constantemente la tumba de su progenitora, para dejarle una flor silvestre.
A los 13 años, Hernández manifestó el deseo de estudiar Derecho. Sin embargo, tras conversar con su padre, se convenció de tomar el camino de la medicina.
En 1878, abandonó su pueblo de origen, para realizar un largo viaje a través de la Cordillera de los Andes, hasta llegar a Caracas. Una vez instalado, se matriculó en el Colegio Villegas, uno de los colegios más prestigiosos a nivel nacional, donde finalizó el bachillerato en filosofía en 1882.
En busca de alcanzar sus sueños, aprendió a confeccionar sus propios trajes y llevó a cabo prácticas religiosas, sin dejar de lado la fe de la que tanto le hablaban sus progenitores.
Tras cumplir ciertos itinerarios, José Gregorio, fue enviado a Caracas y logró obtener el título de médico, especializado en bacteriología y enfermedades endémicas, consolidándose como uno de los estudiantes con mejores calificaciones en la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Además de prestar sus servicios médicos, impartía clases en la UCV, formando los médicos de la generación de relevo, como Bernardo Gómez y José Francisco Torrealba. Posteriormente, constituyó una escuela.
Su papel como profesor de medicina en la UCV, permitió innovar en el área, desde materias como Histología Normal y Patológica, Fisiología Experimental y Bacteriología.
En 1918, Venezuela atravesó una de sus pandemias más catastróficas, por motivo de la llegada de la gripe española. En ese momento, Hernández acababa de regresar al país, por haber culminado sus estudios de Embriología e Histología en Nueva York y en Madrid.
La Junta de Socorro Nacional, encargada de coordinar las actividades y planes en contra de la gripe, estuvo conformada por José Gregorio Hernández, el arzobispo Mons. Felipe Rincón González, Vicente Lecuna, Santiago Vegas, Dr. Francisco, Antonio Risquez, Dr. Rafael Requena y coordinada por el Dr. Luis Razetti.
Fue catalogado como un médico eminente, generoso y servicial, que atendía a sus pacientes sin tomar en cuenta el pago o lo que pudieran ofrecerle. Además de ser un excelente profesor universitario, fue políglota, teniendo conocimientos en francés, inglés, alemán e italiano.
El trágico accidente que acabó con su vida ocurrió el 29 de junio de 1919, luego de que le atropellara un automóvil manejado por un mecánico. Hernández, quien se dirigía a atender a un paciente, sufrió una fractura en el cráneo y heridas en la sien derecha.
Debido a cifras y testimonios acerca de sus buenas obras, José Gregorio, se ha convertido en el protagonista de templos, hospitales, monumentos y universidades.
El proceso correspondiente a su canonización inició en 1949, luego de que, tras escuchar testimonios reales, la Arquidiócesis de Caracas, tomó la decisión de enviar la petición al Vaticano, señalandolo como un santo. Sin embargo, no fue hasta 1972, cuando el Papa Pablo VI, lo declaró Siervo de Dios. Años más tarde, en 1986, su Santidad Juan Pablo II, lo declaró «Venerable».
Hernández, es el primer beato laico, luego de que uno de sus milagros, fuese aprobado en 2021. El milagro comprobado fue el de la niña Yaxury Solórzano, quien vivía en Guárico y recibió un disparo en 2010, cuando tan solo tenía 10 años.
Solórzano, sufrió daño cerebral y, en consecuencia, perdió masa encefálica y huesos. Luego de 20 días, la niña se recuperó, sin ninguna explicación, más allá de la declarada por su madre, quien indicó que le pidió al Dr. José Gregorio Hernández que cumpliera su deseo.
Posteriormente, durante la pandemia del COVID-19, se celebró su beatificación, en una ceremonia cerrada que se llevó a cabo en Caracas, con una limitada asistencia de 150 personas.
Ante ello, surgen las palabras del Dr. Leopoldo Briceño Irragory, ex presidente de la Academia Nacional de Medicina y autor de obras sobre la medicina y su historia, «en Venezuela, cuando el paciente se muere es culpa del médico, pero si se salva es gracias a José Gregorio».
El Papa Francisco, en febrero de 2025, mientras estaba grave de salud, en el Hospital Gemelli de Roma, firmó el decreto de su canonización, convirtiéndolo en el primer santo venezolano.
Sin lugar a dudas, el Dr. José Gregorio Hernández, más allá de contribuir al avance de la salud pública venezolana, a través de su pasión por el arte, la ciencia y la escritura, dejó una huella imborrable a nivel internacional.
En la Universidad Dr. José Gregorio Hernández, a través de los años, ha prevalecido el compromiso con sus estudiantes, convirtiéndola en un espacio de formación y desarrollo. Su principal objetivo es asegurar el progreso y bienestar de la sociedad, tal como lo hizo José Gregorio durante toda su vida.
La Orden «Dr. José Gregorio Hernández» es la máxima condecoración otorgada por la Universidad Dr. José Gregorio Hernández (UJGH) para reconocer la labor de personas que, con su trayectoria, han enaltecido la misión de la universidad y los valores del epónimo, el doctor y beato José Gregorio Hernández.
El objetivo de esta Orden es honrar a individuos que han demostrado ser visionarios y perseverantes en el desarrollo de la región zuliana. Se premian los aportes significativos en diversas áreas, como la educación, la salud y el desarrollo social.
Este reconocimiento ha sido otorgado a miembros de la comunidad universitaria, incluyendo a profesores y autoridades como Albes Calimán, Oscar Naveda, Gisela Quijada, Juan Andrés Rincón, Aivel Calimán y Loraine Palmar. De igual forma, se reconoció la labor de personalidades e instituciones externas de gran relevancia: Fundación Dr. Jesús Enrique Lossada, el Excmo. Monseñor Baltazar Porras y el Prof. Antonio Pérez Esclarín, destacando la importancia de su servicio a la comunidad y su compromiso con el desarrollo nacional.
La Universidad Dr. José Gregorio Hernández (UJGH) tiene el inmenso honor de ser un punto focal de devoción y un custodio tangible del legado del Dr. José Gregorio Hernández Cisneros.
La conexión con el «Médico de los Pobres» no es casual: por muchos años, la UJGH fue una voz activa e influyente en la causa de su beatificación y, posteriormente, en el camino hacia la vicepostulación de su santificación.
A sugerencia del Cardenal Baltazar Porras, quien indicó que los laicos, civiles e instituciones también podían ser considerados para custodiar una Reliquia de Primer Grado, la Universidad hizo la solicitud formal.
La Reliquia, conformada por un pequeño fragmento de fémur de José Gregorio Hernández, posee su Certificado de Autenticidad. El custodio oficial de la Universidad ante el Vaticano es el Vicerrector Académico, Dr. Juan Andrés Rincón, quien asegura que su presencia trae consigo incontables bendiciones para la comunidad universitaria.
Actualmente, se lleva a cabo un proyecto de fortalecimiento en el área de seguridad de la Capilla, para garantizar que, de manera permanente y digna, este recinto sagrado se convierta en un espacio seguro y perdurable para la veneración de la Reliquia y el encuentro espiritual de toda la comunidad y visitantes.
La UJGH se siente honrada y privilegiada de tener, de una forma tan tangible e inspiradora, la presencia y el legado del Dr. José Gregorio Hernández. Su vida de servicio, humildad y dedicación a la ciencia y a la fe es el faro que guía la misión de la Universidad, inspirando a cada estudiante, docente y trabajador a seguir sus pasos de excelencia humana y profesional.
La Universidad Dr. José Gregorio Hernández (UJGH) tiene el inmenso honor de ser un punto focal de devoción y un custodio tangible del legado del Dr. José Gregorio Hernández Cisneros.
La conexión con el «Médico de los Pobres» no es casual: por muchos años, la UJGH fue una voz activa e influyente en la causa de su beatificación y, posteriormente, en el camino hacia la vicepostulación de su santificación.
A sugerencia del Cardenal Baltazar Porras, quien indicó que los laicos, civiles e instituciones también podían ser considerados para custodiar una Reliquia de Primer Grado, la Universidad hizo la solicitud formal.
La Reliquia, conformada por un pequeño fragmento de fémur de José Gregorio Hernández, posee su Certificado de Autenticidad. El custodio oficial de la Universidad ante el Vaticano es el Vicerrector Académico, Dr. Juan Andrés Rincón, quien asegura que su presencia trae consigo incontables bendiciones para la comunidad universitaria.
Actualmente, se lleva a cabo un proyecto de fortalecimiento en el área de seguridad de la Capilla, para garantizar que, de manera permanente y digna, este recinto sagrado se convierta en un espacio seguro y perdurable para la veneración de la Reliquia y el encuentro espiritual de toda la comunidad y visitantes.
La UJGH se siente honrada y privilegiada de tener, de una forma tan tangible e inspiradora, la presencia y el legado del Dr. José Gregorio Hernández. Su vida de servicio, humildad y dedicación a la ciencia y a la fe es el faro que guía la misión de la Universidad, inspirando a cada estudiante, docente y trabajador a seguir sus pasos de excelencia humana y profesional.
San José Gregorio Hernández es una obra que nos invita a adentrarnos en el alma de un hombre excepcional, un ser humano que logró unir en perfecta armonía la fe y la ciencia, el estudio riguroso y la compasión cotidiana, la disciplina intelectual y la entrega generosa al prójimo. San José Gregorio Hernández Cisneros, como lo revela con gran profundidad Antonio Pérez Esclarín, no fue solo “el médico de los pobres” ni solamente un personaje religioso popular: fue y es un modelo de ciudadano, de cristiano, de académico, de profesional, de venezolano íntegro, cuyo legado se hace urgente redescubrir y asumir.
A través de una narrativa ágil, emocional y sólidamente documentada, el autor nos conduce por las distintas etapas de la vida de José Gregorio: desde su nacimiento en el apacible pueblo de Isnotú en 1864, en el seno de una familia profundamente cristiana, hasta su trágica muerte en Caracas en 1919. Cada capítulo de su vida está atravesado por una constante: el deseo ferviente de servir, ya sea como médico, como educador, como investigador o como sacerdote. Un deseo que, lejos de ser teórico, se encarnó en una vida diaria marcada por el sacrificio, la disciplina y el amor al otro.
Pérez Esclarín logra mostrar la complejidad de un hombre que, además de médico ejemplar, fue también músico, pintor, políglota, investigador, profesor universitario, filósofo, y hasta aspirante al sacerdocio. En un tiempo donde la medicina en Venezuela aún se encontraba en estado rudimentario, José Gregorio soñó con modernizarla. Se formó con los mejores científicos de Europa y regresó al país no para acumular honores, sino para poner su conocimiento al servicio de los más pobres, convencido de que la ciencia debía ser vehículo de amor y redención social.
Este libro nos recuerda que la santidad de José Gregorio no radica en un momento milagroso o en un acto heroico puntual, sino en la coherencia radical entre su fe, sus principios y su manera de vivir. Su vida cotidiana fue su verdadero apostolado: atendía a los enfermos sin cobrarles, regalaba medicinas, fundó laboratorios, modernizó las prácticas clínicas y educó con ética y exigencia a generaciones de médicos. Su coherencia era tan férrea que incluso cuando el reconocimiento le rodeaba, nunca perdió la humildad ni el espíritu de servicio.
Un aspecto muy relevante que destaca el autor es el intento reiterado de José Gregorio por consagrarse al sacerdocio. Entró a la Cartuja, luego al Seminario Latinoamericano en Roma, pero la salud y quizás también la Providencia le impidieron concretar su anhelo. Finalmente, comprendió que su sacerdocio debía vivirse desde su profesión, ejerciendo la medicina como ministerio de sanación integral, donde el cuerpo y el alma fueran atendidos por igual. Esta comprensión, tan profunda y madura, le da a su testimonio un valor doble: fue santo no desde el púlpito, sino desde la consulta, la clase, la cama del enfermo, la calle.
Otro aporte valioso de este libro es la forma en que conecta la figura de José Gregorio con la realidad contemporánea de Venezuela. Lejos de idealizarlo como un personaje lejano y de museo, Esclarín lo propone como una figura actual, urgente, necesaria, capaz de inspirar procesos de reconciliación, de reconstrucción ética y de transformación social. La canonización, afirma, no debe ser solo motivo de júbilo espiritual, sino una oportunidad para imitar su compromiso, su responsabilidad, su honestidad, su fe encarnada en la acción concreta. La vida de San José Gregorio Hernández es una hoja de ruta para la ciudadanía responsable y para el liderazgo ético que tanto necesita el país.
Es también significativo cómo el autor aborda las múltiples dimensiones de su figura: el José Gregorio niño, marcado por la fe de su madre y la humildad de su hogar; el joven estudiante brillante, de sensibilidad artística y profunda vida espiritual; un académico exigente y respetado por sus alumnos; el devoto piadoso, lector de los místicos, pero con los pies firmemente plantados en la realidad venezolana de su tiempo. El José Gregorio enamorado, desilusionado, humano. El hombre que reía, que bailaba, que soñaba.
En una época marcada por la desconfianza en las instituciones, la corrupción, la polarización política y el relativismo ético, el testimonio de San José Gregorio Hernández aparece como un faro, como una referencia tangible de que es posible vivir de manera íntegra, coherente y generosa.
Esta obra es una invitación no solo a admirar, sino de imitar. No se trata de un culto vacío o de una exaltación retórica, sino de una llamada profunda a encarnar en nuestras vidas sus virtudes: el amor por Dios, el servicio, el valor del conocimiento, la humildad, la compasión, la ética, el respeto por el otro y el amor por Venezuela
Quienes se adentren en estas páginas, saldrán conmovidos, inspirados y desafiados. Porque conocer de cerca a José Gregorio Hernández es confrontarse con lo mejor del espíritu humano, con esa posibilidad real de que la santidad no está reservada a unos pocos elegidos, sino que puede vivirse y debe vivirse en lo cotidiano, en lo ordinario, en lo profesional y en lo humano.
El escritor y profesor Antonio Pérez Esclarín ha logrado con esta obra no solo un homenaje a un Santo, sino un acto pedagógico, ético y esperanzador. Ha escrito un libro necesario, en el momento justo. Ojalá sea leído con el corazón abierto y con el compromiso sincero de seguir el camino que José Gregorio nos ha señalado con su ejemplo.
Dra. Gisela Quijada Oquendo
Rectora de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández
COMPRALO AQUí
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San José Gregorio Hernández es una obra que nos invita a adentrarnos en el alma de un hombre excepcional, un ser humano que logró unir en perfecta armonía la fe y la ciencia, el estudio riguroso y la compasión cotidiana, la disciplina intelectual y la entrega generosa al prójimo. San José Gregorio Hernández Cisneros, como lo revela con gran profundidad Antonio Pérez Esclarín, no fue solo “el médico de los pobres” ni solamente un personaje religioso popular: fue y es un modelo de ciudadano, de cristiano, de académico, de profesional, de venezolano íntegro, cuyo legado se hace urgente redescubrir y asumir.
A través de una narrativa ágil, emocional y sólidamente documentada, el autor nos conduce por las distintas etapas de la vida de José Gregorio: desde su nacimiento en el apacible pueblo de Isnotú en 1864, en el seno de una familia profundamente cristiana, hasta su trágica muerte en Caracas en 1919. Cada capítulo de su vida está atravesado por una constante: el deseo ferviente de servir, ya sea como médico, como educador, como investigador o como sacerdote. Un deseo que, lejos de ser teórico, se encarnó en una vida diaria marcada por el sacrificio, la disciplina y el amor al otro.
Pérez Esclarín logra mostrar la complejidad de un hombre que, además de médico ejemplar, fue también músico, pintor, políglota, investigador, profesor universitario, filósofo, y hasta aspirante al sacerdocio. En un tiempo donde la medicina en Venezuela aún se encontraba en estado rudimentario, José Gregorio soñó con modernizarla. Se formó con los mejores científicos de Europa y regresó al país no para acumular honores, sino para poner su conocimiento al servicio de los más pobres, convencido de que la ciencia debía ser vehículo de amor y redención social.
Este libro nos recuerda que la santidad de José Gregorio no radica en un momento milagroso o en un acto heroico puntual, sino en la coherencia radical entre su fe, sus principios y su manera de vivir. Su vida cotidiana fue su verdadero apostolado: atendía a los enfermos sin cobrarles, regalaba medicinas, fundó laboratorios, modernizó las prácticas clínicas y educó con ética y exigencia a generaciones de médicos. Su coherencia era tan férrea que incluso cuando el reconocimiento le rodeaba, nunca perdió la humildad ni el espíritu de servicio.
Un aspecto muy relevante que destaca el autor es el intento reiterado de José Gregorio por consagrarse al sacerdocio. Entró a la Cartuja, luego al Seminario Latinoamericano en Roma, pero la salud y quizás también la Providencia le impidieron concretar su anhelo. Finalmente, comprendió que su sacerdocio debía vivirse desde su profesión, ejerciendo la medicina como ministerio de sanación integral, donde el cuerpo y el alma fueran atendidos por igual. Esta comprensión, tan profunda y madura, le da a su testimonio un valor doble: fue santo no desde el púlpito, sino desde la consulta, la clase, la cama del enfermo, la calle.
Otro aporte valioso de este libro es la forma en que conecta la figura de José Gregorio con la realidad contemporánea de Venezuela. Lejos de idealizarlo como un personaje lejano y de museo, Esclarín lo propone como una figura actual, urgente, necesaria, capaz de inspirar procesos de reconciliación, de reconstrucción ética y de transformación social. La canonización, afirma, no debe ser solo motivo de júbilo espiritual, sino una oportunidad para imitar su compromiso, su responsabilidad, su honestidad, su fe encarnada en la acción concreta. La vida de San José Gregorio Hernández es una hoja de ruta para la ciudadanía responsable y para el liderazgo ético que tanto necesita el país.
Es también significativo cómo el autor aborda las múltiples dimensiones de su figura: el José Gregorio niño, marcado por la fe de su madre y la humildad de su hogar; el joven estudiante brillante, de sensibilidad artística y profunda vida espiritual; un académico exigente y respetado por sus alumnos; el devoto piadoso, lector de los místicos, pero con los pies firmemente plantados en la realidad venezolana de su tiempo. El José Gregorio enamorado, desilusionado, humano. El hombre que reía, que bailaba, que soñaba.
En una época marcada por la desconfianza en las instituciones, la corrupción, la polarización política y el relativismo ético, el testimonio de San José Gregorio Hernández aparece como un faro, como una referencia tangible de que es posible vivir de manera íntegra, coherente y generosa.
Esta obra es una invitación no solo a admirar, sino de imitar. No se trata de un culto vacío o de una exaltación retórica, sino de una llamada profunda a encarnar en nuestras vidas sus virtudes: el amor por Dios, el servicio, el valor del conocimiento, la humildad, la compasión, la ética, el respeto por el otro y el amor por Venezuela
Quienes se adentren en estas páginas, saldrán conmovidos, inspirados y desafiados. Porque conocer de cerca a José Gregorio Hernández es confrontarse con lo mejor del espíritu humano, con esa posibilidad real de que la santidad no está reservada a unos pocos elegidos, sino que puede vivirse y debe vivirse en lo cotidiano, en lo ordinario, en lo profesional y en lo humano.
El escritor y profesor Antonio Pérez Esclarín ha logrado con esta obra no solo un homenaje a un Santo, sino un acto pedagógico, ético y esperanzador. Ha escrito un libro necesario, en el momento justo. Ojalá sea leído con el corazón abierto y con el compromiso sincero de seguir el camino que José Gregorio nos ha señalado con su ejemplo.
Dra. Gisela Quijada Oquendo
Rectora de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández
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