Propuesta pedagógica – Colegio del Salvador

Propuesta pedagógica – Colegio del Salvador
Propuesta pedagógica
Brindamos educación desde
sala de dos años (desde los 18 meses) de Nivel Inicial
hasta el
Nivel Secundario completo
, con las siguientes orientaciones en el ciclo superior:
Bachillerato en Matemática y Física
Bachillerato en Ciencias Sociales y Humanidades
Bachillerato en Economía y Administración
Aspiramos a una educación integral de calidad,
humanizadora, personalizada y transformadora
, que ayude a cada estudiante a construir un proyecto de vida
«con y para los demás»
.
Pedagogía Ignaciana
Educamos para un mundo en cambio, promoviendo:
Pensamiento crítico y discernimiento
Responsabilidad social y compromiso ético
Integración responsable de las tecnologías
Ambientes de aprendizaje dinámicos y creativos
La
Pedagogía Ignaciana
nos inspira a mejorar constantemente, guiados por el espíritu del
MAGIS
: siempre más, siempre mejor, siempre al servicio.
Proyecto Curricular Integrado
Contamos con documentos y herramientas pedagógicas que nos permiten organizar y estructurar el currículum y las diversas áreas transversales de la propuesta educativa integral.
MAFI – Mapa de Aprendizajes para la Formación Integral
Hoja de ruta que orienta el crecimiento de nuestros estudiantes en tres dimensiones clave:
cognitiva, socioafectiva y espiritual
. Define metas para cada etapa, acompañando una formación integral, personal y significativa.
MADI – Mapa de Desafíos Integrales
Herramienta que acompaña a cada uno de nuestros estudiantes en su desarrollo personal, académico y espiritual, ayudándolo a reconocer y asumir desafíos según su etapa. Integra el enfoque ignaciano del
MAGIS
.
Itinerario Formativo de la Red Argentino-Uruguaya de Colegios Ignacianos
Camino común de los colegios ignacianos que acompaña el crecimiento integral de cada estudiante, integrando fe, cultura y vida desde una mirada humanista y espiritual.
Conocer más
Perfil del Graduado
En línea con la tradición de la educación jesuita, el Colegio del Salvador busca formar
hombres y mujeres con y para los demás
, tal como lo expresa el lema que sintetiza nuestro horizonte formativo. A su vez, nos inspira la imagen propuesta por el P. General Peter-Hans Kolvenbach, SJ: formar personas
conscientes, competentes, compasivas y comprometidas
.
Este perfil se expresa en cinco dimensiones que orientan la formación integral de nuestros estudiantes, y que los acompañarán más allá del tiempo escolar, como guía en su vida adulta.
El graduado del Salvador ha madurado como persona en sus dimensiones emocional, intelectual, física, social y religiosa. Es consciente de su proceso de desarrollo y asume con responsabilidad la búsqueda de una vida plena. Busca activamente oportunidades para crecer, ampliar sus conocimientos, su sensibilidad y su conciencia ética y espiritual.
Al finalizar sus estudios, el estudiante del Salvador domina las herramientas fundamentales del aprendizaje y ha comenzado a desarrollar un pensamiento crítico y propio. Reconoce el valor de la integridad intelectual y se interesa por temas centrales como la verdad, la justicia social, el diálogo intercultural, la ética de la globalización y los desafíos del mundo digital.
Cuenta con una sólida cultura del trabajo intelectual, hábitos de estudio consolidados y habilidades básicas para continuar estudios universitarios. Maneja con fluidez al menos una lengua extranjera y se desenvuelve con soltura en entornos digitales.
El estudiante que egresa del Colegio ha vivido una experiencia significativa de fe y ha explorado sus creencias con profundidad. Conoce las principales doctrinas y prácticas de la Iglesia Católica y se ha animado a un encuentro personal con Jesucristo. Este camino le permite elegir con libertad su orientación fundamental hacia Dios.
El egresado está en camino de construir su identidad personal y de establecer vínculos profundos, superando el egocentrismo propio de etapas anteriores. Aprende a abrirse a los demás, a compartir su vida con autenticidad y a aceptar el misterio de la otra persona. Este proceso, aún en desarrollo, marca el paso de la niñez hacia una madurez afectiva que se construye día a día.
El graduado del Salvador ha tomado contacto con las realidades sociales de su entorno y del mundo. Reconoce las desigualdades, identifica las injusticias y comienza a asumir su responsabilidad en la transformación de esas realidades. Se prepara para participar activamente en la construcción de una sociedad más justa y solidaria, con las herramientas y motivaciones necesarias para ejercer una ciudadanía comprometida.